18 de abril de 2007

Viaje a Praga - Parte 3 o el Dia del mojito gigante y las olores de Lluc -

A la mañana siguiente los chicos se levantaron a las 3 de nuevo, yo me levanté sobre las 10 con idea de irme a visitar cosas. Me di una ducha, me conecté un rato a Internet, pero finalmente me acosté otra vez y me levanté a la misma hora que los demás. Fuimos a comer al mismo sitio que el primer dia, el de las grandes comilonas. Oscar se pidió el gran codillo que comí yo la otra vez, yo lo que comio Lluc, y Lluc un pato con remolacha que no le gustó nada. La idea después de eso era ir al barrio judio. De gran importancia en Praga, el barrio judio contiene una decena de sinagogas de gran belleza así como el cementerio judio, en donde apilaban a los cadáveres en hileras de 12 personas uno encima de otro porque no tenían mas espacio. A sabiendas de todo esto fui para allá emocionado y al llegar… el barrio judío estaba cerrado. Me cago en la leche… El único dia de la semana que vamos y está cerrado, luego Oscar cayó en que el Sábado era del dia festivo para los judios, así que se cumplió perfectamente la ley de Murphy. Sin poder ver el barrio judio decidimos ver el resto del centro de la ciudad que todavía no habiamos visto o incluso repetir. La plaza Wenceslao, the Charles Bridge, las callejuelas del Old Town, etc… La verdad es que se respiraba un ambiente increíble de gente y algo mas… Alguno de nosotros también respiraba un aroma afrodisiaco en las mujeres checas durante todo el viaje. Decía que hasta los lavabos olían bien, jajajaj. En la plaza Wenceslao compramos algunos recuerdos. Las tiendas de souvenirs allí eran regentadas por Búlgaros, que sabían chapurrear en varios idiomas. Cuando nos oían hablar, enseguida nos hablaban en castellano y cuando les decíamos que éramos de Barcelona, decían: “Oh, Barcelona. Yo buen precio para ti amigo, Stoichkov , 2 x 1, etc…” Después de eso, pues lo mismo de los últimos dias… Hotel, siesta, duchita y a cenar. Fuiimos al sitio del primer dia, a la Bodeguita del Medio. Oscar y yo no teníamos mucha hambre, asi que solo picamos un aperitivo de Yuca y Lluc un arroz con frijoles. Con eso ya vino el primer mojito. Mientras tanto en la mesa de al lado me fijé en algo que cambiaría esa noche y la siguiente, y de lo que ya me habló mi compañero de trabajo colombiano: los mojitos gigantes de ese sitio. Eran como una especie de cubos con una capacidad indeterminada de litros de mojito dentro y unas 7 u 8 pajas largísimas, con el objetivo de llegar a cada rincón de la mesa. Decir que son los mejores mojitos que hemos probado nunca, los pequeños me refiero, bueno y el grande también. En Barcelona no pruebas un mojito así ni de coña. Pero bueno, a lo que iba, esos mojitos gigantes supuestamente eran para 7 u 8 personas, y nosotros eramos solo 3 y nos zumbamos un par de esos. Claro, imaginaros como la noche se fue calentando. Esa noche se crearon frases, ideas y acciones ilustres de cada uno de nosotros. La república de castellar de Oscar, el patrás patrás (rememorando un película de Woody Allen) y LLuc, bueno, que decir de Lluc, los aromas checos, los ojos de tigre… En fin, solo Lluc, no hay definición posible… En este local, al igual que en el original de la Havana, toda la pared está llena con escritos de la gente que por allí pasa. Así que ni cortos ni perezosos pedimos un rotulador y dejamos nuestro granito de arena. No se si reproducir las frases que allí se escribieron… Bueno si, que se que es lo que queréis, carnaza, carnaza… Las frases fueron: - Alex: Alex desde Barcelona, el mejor mojito del mundo. Gracias por todo. - Oscar: Oscar desde la República de Castellar (y algo mas que no recuerdo…) - Lluc: Soc un catalá amb ganes de...l y hasta aquí puedo leer. Bueno, supongo que lo habéis entendido incluso los que no sepáis catalán. Con el segundo mojitazo vino una pareja de checos de mediana edad que nos preguntó si se podían sentar. Él hablaba muy bien español, así que estuvimos hablando de todo un poco, nos contó varias cosas sobre Praga y sobretodo y mas interesante, nos contó donde podíamos ir luego para encontrarnos a gente checa. Es decir a una discoteca donde iba la gente de allí, no solo turistas. Nos apuntó el nombre en una servilleta, cogimos un taxi y fuimos para allá. Nuestro estado a aquellas horas y después de los dos cubos de mojitos ya estaba un tanto alterado. Al llegar a la discoteca, pensé que nos estaban timando por ser turistas al querernos cobrar, porque vi a alguien entrar sin pagar, asi que les dije a los demás que nos fuéramos, los pobres no entendían nada, pero finalmente fue un malentendido y entramos. Una vez allí dentro, que decir… De verdad que la vista era espectacular. Ya se que lo he comentado antes, pero nunca habíamos visto tantas chicas así por metro cuadrado, prácticamente parecían todas modelos. En fin… estuvimos un buen rato por allí, bailando, conociendo gente… Oscar conoció a dos chicos checos que hicieron buena amistad y le invitaron a 4 cubatas. Oscar se habia pedido anteriormente un Bacardi con Naranja (con fanta naranja, se entiende), pero no le entendieron bien y se lo pusieron con zumo de naranja. Así que cuando el chico este le preguntó a Oscar que que quería, le volvió a decir lo mismo, y este también le trajo el cubata con zumo de naranja. Total, que Oscar estuvo toda la noche bebiendo cubatas con zumo de naranja. Al lado habían unas chicas que estaban bebiendo champagne con red bull, todo bebidas raras aquella noche, como podéis ver. Salimos a las 5:30 de allí habiéndolo pasado bastante bien, luego nos fuimos todos a la habitación del hotel y estuvimos charlando y riendo durante media hora mas. Yo al final me fui a desayunar y los demas a dormir. He de decir que todos los dias iba a almorzar cuando venía resacoso de la fiesta. Los demás, solo algunos dias. Claro, imaginaros la imagen, a las 6 de la mañana, en el buffet del hotel. Todos los japoneses haciendo cola, y nosotros con las caras que llevábamos, la ropa del dia anterior, y oliendo a alcohol y tabaco… Salu2. Alex.





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